La economía paraguaya ha adoptado un comportamiento más estable en su ritmo de crecimiento, en los últimos años; si bien conserva su exposición a elementos exógenos, como el clima y el desempeño de los países vecinos, quedaron atrás los resultados de intenso “sube y baja” vistos entre 2009 y 2012. Sin embargo, esta mayor estabilidad del crecimiento no repercute en una reducción sostenida y continua de la extrema pobreza.

El producto interno bruto (PIB) del país vino creciendo entre 3% y 5% desde el 2014 hasta el 2018, según reportes del Banco Central del Paraguay (BCP), sin año alguno de variación negativa. La pobreza extrema, por su parte, se mantuvo flotando en un rango de 4,4% y 5,7%, y no logró repetir el fenómeno de marcada reducción experimentado en el 2012.

Al ser consultado sobre la explicación que podría darse al incremento de la tasa de pobreza extrema en el 2018, que según la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (Dgeec) fue de 4,4% a 4,8% desde el 2017, el economista jefe del BCP, Miguel Mora, mencionó a la baja calificación laboral que exhiben las personas incluidas en este segmento.

“Hay que analizar las características de estas personas respecto al mercado laboral: generalmente son personas poco calificadas, muchas veces es difícil para ellos encontrar empleo, salvo que sea algún tipo de empleo informal. Eso pesa mucho, hay un crecimiento económico, pero la demanda es por personal calificado, habría que establecer programas que puedan ayudar a esta gente a ser más calificados, de tal manera a insertarse”, aseveró.

Además de los efectos de la última sequía, reconoció que los pequeños productores siguen enfrentando obstáculos, como el escaso acceso a financiamiento y problemas de distribución de la tierra, con la generación de latifundios.

El gobierno que desemplea. El 2018 también fue un año duro para los trabajadores, pues la tasa de desempleo subió a 5,7%, a partir del 5,2% registrado por la Dgeec en el 2017. El segundo trimestre fue el único en que se obtuvo una mejora respecto al año anterior, ya que la tasa de desocupación se fijó en 5,9%, mientras que entre abril y junio del 2017 se ubicó en 7,3%. En el primer trimestre, el índice aumentó de 6,3% a 7,4%; en el tercero, de 5,5% a 6%; y en el cuarto, de 5,2% a 5,6%.

Mora relacionó esta situación con la desaceleración del ritmo de crecimiento económico en el 2018, que tuvo un importante impacto en el sector de la construcción, debido a las condiciones climáticas adversas y el freno a la ejecución de las obras públicas desde el Gobierno, como consecuencia del cambio de autoridades en la administración del Estado. “Gran parte del desempleo se ve en ese sector y un poco también en el comercio, principalmente de frontera”, agregó.

A excepción del segundo trimestre, las construcciones mostraron un repetido desempeño negativo en el 2018. El periodo de mayor caída fue de julio a setiembre, cuando la actividad retrocedió en -5%; la segunda retracción más pronunciada, de -3,6%, se observó en los primeros tres meses, mientras que en el cuarto trimestre la caída fue de -2,1%. Estos datos forman parte del último informe de cuentas nacionales trimestrales del BCP. En el acumulado del año, este sector desaceleró su dinamismo en comparación al 2017, al exhibir un índice de crecimiento que se redujo de 3,5% a 0,2%. El PIB en su conjunto creció 3,6% el año pasado, variación menor al 4% estimado por el BCP y con una desaceleración respecto al 5% registrado en el 2017. (UH,com)

http://www.elchaco.info/wp-content/uploads/2019/03/INFOGRAFIA-3.jpghttp://www.elchaco.info/wp-content/uploads/2019/03/INFOGRAFIA-3-300x300.jpgDaniela Sanquez QuezadaMundoResaltadoCrecimiento,Economía,Pobreza
La economía paraguaya ha adoptado un comportamiento más estable en su ritmo de crecimiento, en los últimos años; si bien conserva su exposición a elementos exógenos, como el clima y el desempeño de los países vecinos, quedaron atrás los resultados de intenso “sube y baja” vistos entre 2009 y...